¡No son RECURSOS son HUMANOS!…!!!

They are not resources, are human…!!!

  Nada cambia, todo se repite, en el 2009 escribimos el siguiente informe; después de tanto tiempo, y dado que estos asuntos vuelven a surgir en el ámbito social, me complace compartir parte de ese artículo.

  Sabemos que el tema no es menor para aquellos que poseen empleados. Si bien en algunas actividades de baja calificación “casi cualquiera” puede realizar las tareas, por lo general el personal con cierta antigüedad representa toda una inversión por parte de la empresa.

Se ha integrado al equipo, ha asimilado la cultura de la empresa, conoce los modos de trabajo… todo esto se pierde cuando un empleado se marcha”.

  Para sorpresa de muchos, las estadísticas nos indican que la mayor tasa de rotación se registra en los puestos menos calificados. O sea, los operarios y el personal menos calificados rotan más que los técnicos, profesionales y especialistas.

¿Cómo podemos entender que aquellos que menor calificación posee para emplearse, resulten justamente quienes rotan con mayor incidencia?

  A partir de la escucha, el análisis, y la observación de la conducta de trabajadores, nos atrevemos a sostener que la mayoría de las veces, quienes mayor calificación posee provienen de un círculo y entorno que los motiva al crecimiento, y la auto superación, condiciones que, de algún modo, fueron las que lo empujaron a formarse y a perseverar en el logro de sus objetivos; justamente en ese entorno, es más frecuente hallar familias formalmente constituidas y padres con cultura del trabajo, que han trasmitido estos valores en sus hijos.

  Como resultado, la mayoría de estas personas, que han obtenido una mayor calificación para el trabajo (en algunos casos estudios universitarios) son justamente quienes, en pos de superarse y con visión a futuro, una vez que logran ubicarse laboralmente en un empleo estable, formal y que brinda posibilidades de desarrollo, se esfuerzan y tienden a mantenerlo, conscientes de que el mismo, les representa la oportunidad de proyectar un crecimiento laboral (adquirir nuevos conocimientos, aspirar a mayores responsabilidades y mejores posiciones) un crecimiento económico (reconocimientos, aumentos, bonos, aportes jubilatorios, etc.) y por ende a un crecimiento personal (la posibilidad de proyectar una familia con el respaldo que le otorga el tener un empleo estable y porque no el anhelo de alcanzar un nivel de vida acomodada).

  En cambio, en el punto opuesto, nos encontramos con jóvenes que, con escasa capacitación, desarrollo y motivación, desconocen, o no saben valorar la estabilidad, y que viven más el día a día, con visión a corto plazo, en ellos es habitual encontrar un acostumbramiento a los “trabajos golondrina”, habituados tal vez al trabajo informal e inestable (padres sin oficio fijo, generalmente “changadores especializados o no”) por lo cual no dudan a la hora de migrar de empleo en empleo, no les genera angustia ni les preocupa la posibilidad de perder una oportunidad de estabilizarse, porque, por otro lado,

« Estabilizarse en un trabajo, los enfrentaría con un compromiso y responsabilidad que no siempre están preparados para afrontar ».

homero y el trabajo   No podemos dejar de considerar, al momento de reflexionar sobre el tema, los enunciados formulados por la teoría de las relaciones humanas, actualmente llamada Sicología Industrial, que deja sentado luego de un estudio experimental, que a los trabajadores les afectan más las variables de tipo psicológico, que otras.

   Los jóvenes profesionales -a pesar de lo que opinan muchos- prefieren las grandes empresas, multinacionales, maduras, donde les sea factible acceder a cierta estabilidad, tanto en lo relativo a la remuneración, como con relación a concretar una posición laboral en su mismo lugar de residencia.

   Priorizan el equilibrio entre la vida personal y el trabajo antes que el ascenso vertiginoso.

   Al compás de contratos precarios y sueldos estrechos, los jóvenes ya no tienen la camiseta puesta de la empresa en la que trabajan.

   “Una las cosas que nos llamaron más la atención, es que en los últimos 4 o 5 años cambiaron radicalmente los paradigmas. Se quebró el vínculo de reciprocidad entre la empresa —entendida como gran útero donde se puede trabajar y progresar— y el empleado”.

   Antes se sentía que el contrato era una ida y vuelta para ambas partes y se integraban en una real identificación, hoy esto se ha roto y pareciera que cada uno va en busca de su propia ganancia. El sentido de pertenencia ya no existe.

   (…continúa en el artículo posterior)

Bibliografía:

Revista Apertura – Revista Despertad – Diario Clarín – Diario La Nación – Consultora KGS – Internet – Fuente Propia

(*)Gloria Cassano Consultora RR HH.

(**)Carlos Zapiola. Gte RR HH Loma Negra

(***) Karina González Consultora en RR.HH.

TU TURNO…!!!

Tengo muchas ganas de saber de tí, utiliza el apartado de comentarios de abajo para responder a esta pregunta, la más grande del mundo empresarial de todos los tiempos. Si necesitas más ayuda para responderla, no lo dudes, envíame un correo electrónico.

[wpedon id=”322″]

¡UN ÚLTIMO FAVOR!

Hay millones de empresarios inusuales en la red, este blog fue construido exclusivamente para tí. Ayuda a difundir el conocimiento que has encontrado aquí; si es de tu agrado y te ha servido este artículo.

Por favor Retweet y Comparte en FacebookTwitterLinkedinGoogle+TumblrPinterest y/o envíalo por correo electrónico.  

Gracias por el TIEMPO que le dedicaste, a la lectura de este artículo.

Date un Vuelta | Ir a la página web para conocernos más | Ser Sociable.

[skype-status]